Del primer fuego al final del universo: qué energía teníamos o podríamos tener, cómo vivíamos o podríamos vivir y cómo sería un humano representativo en cada etapa.
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Cazadores-recolectoresHace 300.000 años
Bajo cada escena, en amarillo, cómo interactuamos con el entorno y, en turquesa, cómo se asiste a las personas. Junto a cada humano va una persona con diversidad funcional: primero asistida con los medios de su época, después curada por la medicina regenerativa y, al final, potenciada. Cada etapa dura unos nueve segundos a velocidad normal; toca la barra para saltar a cualquiera.
El tiempo que queda por delante, en escala logarítmica: cada marca multiplica el tiempo por 10²⁵. Toda la historia humana hasta hoy, unos 300.000 años, ocuparía apenas el primer 5 % de la regla, y todo lo que puede ocurrir mientras se forman estrellas, unos 10¹⁴ años, cabe en el primer 14 %. El resto, casi toda la regla, es la era oscura.
El camino recorrido
Cuatro saltos que ya ocurrieron. Cada uno multiplicó la energía disponible y cambió nuestra forma de vivir, y ninguno era imaginable para quienes vivían en la etapa anterior.
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Cazadores-recolectores
Hace unos 300.000 a 12.000 años. Energía: todo sale del músculo y de la leña. Cada persona usa unos 250 W: unos 100 W de la comida que come y el resto del fuego. Con unos pocos millones de personas, la humanidad entera usa del orden de 1 GW, unas 20.000 veces menos que hoy.
Cómo vivíamos
En grupos pequeños y nómadas de unas decenas de personas, siguiendo a los animales y las estaciones. Todo lo necesario se cazaba, se recolectaba o se fabricaba con piedra, hueso, madera y piel. El fuego daba calor, protección y comida cocinada.
El humano de esta etapa. Biológicamente igual que nosotros. La vida media al nacer era corta sobre todo por la mortalidad infantil; quien superaba la infancia podía llegar a los 60 años.
Qué éramos
Una especie más entre muchas, que dependía de lo que ofrecía cada territorio. Pero ya con lo esencial: lenguaje, arte, cooperación y el dominio del fuego, heredado de especies humanas anteriores.
Cómo interactuamos
Con las manos, la voz y el fuego. Rastreamos, cazamos y recolectamos leyendo las huellas y las señales del entorno.
Dato clave
Según una hipótesis muy extendida, cocinar los alimentos permitió digerir más y sostener un cerebro más grande.
El límite
La comida disponible: un territorio solo podía alimentar a muy pocas personas por kilómetro cuadrado.
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La revolución agrícola
De hace 12.000 años a 1760. Energía: el músculo de las personas y de los animales de tiro, la leña y, en mucha menor medida, los molinos de agua y de viento. El 97 % sigue saliendo de lo que crece cada año: comida, forraje y madera. Cada persona dispone de unos 600 W y, con 800 millones de personas al final de la etapa, el total llega a cerca de medio teravatio.
Cómo vivíamos
Asentados en aldeas y luego en ciudades, cultivando cereales y criando animales. Aparecen la propiedad, la escritura, los impuestos, los reyes y los ejércitos. Casi todo el mundo trabajaba la tierra de sol a sol.
El humano de esta etapa. Paradójicamente, los primeros agricultores eran más bajos y tenían peor salud dental que los cazadores: una dieta basada en cereales era menos variada. Pero eran muchos más.
Qué éramos
Una especie que empezó a transformar el paisaje a su medida. Por primera vez, una parte de la población podía dedicarse a otras cosas: artesanos, sacerdotes, escribas, soldados.
Cómo interactuamos
Con herramientas y animales domesticados. El arado y el buey transforman la tierra por primera vez a gran escala.
Dato clave
Una hectárea cultivada alimenta a muchas más personas que la misma superficie dedicada a la caza y la recolección.
El límite
La llamada trampa maltusiana: cada mejora en la producción de alimentos se traducía en más población, y el nivel de vida apenas cambió durante milenios.
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La revolución industrial
De 1760 a 1950. Energía: el carbón y el vapor, después el petróleo y la electricidad. En 1950 la humanidad usa unos 3,5 TW: el 65 % sale ya de los combustibles fósiles, un 32 % sigue siendo leña y músculo, y un 3 % viene de las presas hidroeléctricas. Por persona se pasa de unos 600 a unos 1.400 W.
Cómo vivíamos
Millones de personas dejan el campo por las fábricas y las ciudades. El tren, el barco de vapor y después el coche encogen el mundo. Las condiciones de trabajo son durísimas, pero la producción y la población crecen como nunca antes.
El humano de esta etapa. Largas jornadas de fábrica, también para niños. En 1800 la esperanza de vida mundial rondaba los 30 años; las vacunas, la higiene y los antibióticos empezaron a cambiarlo a finales de esta etapa.
Qué éramos
La primera especie que usa energía acumulada durante millones de años: los combustibles fósiles. Por primera vez, el nivel de vida medio empieza a subir de forma sostenida.
Cómo interactuamos
Con palancas, engranajes y motores. Accionamos máquinas que hacen el esfuerzo por nosotros.
Dato clave
Un kilo de carbón contiene más energía que diez jornadas de trabajo físico de una persona.
El límite
La contaminación y el carácter finito de los combustibles fósiles, un problema que heredamos hoy.
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La era digital: hoy
De 1950 a hoy. Energía: unos 20 TW para 8.000 millones de personas, unos 2.500 W por persona. El mix actual es un 78 % de carbón, petróleo y gas; un 10 % de renovables (hidráulica, solar y eólica); un 8 % de leña y músculo, y un 4 % de fisión nuclear. El consumo total crece alrededor de un 2 % al año.
Cómo vivíamos, y vivimos
Ordenadores, internet y móviles conectan a casi toda la humanidad. La mayoría vive en ciudades, la pobreza extrema cae como nunca y el conocimiento está a un toque de distancia. A la vez, el clima y la desigualdad marcan los grandes retos.
El humano de esta etapa. Tú. La memoria, la orientación y buena parte del conocimiento ya se delegan en un dispositivo que llevamos siempre encima.
Qué somos
Una civilización global, conectada en tiempo real, que empieza a crear inteligencias distintas de la suya. Es la bisagra entre el pasado y todo lo que viene después.
Cómo interactuamos
Con pantallas táctiles. Tocamos un cristal y el mundo responde: compramos, hablamos, pedimos un coche o un médico.
Dato clave
Cada persona usa de media unos 2.500 W, unas diez veces lo que usaba un cazador-recolector. Y un móvil tiene millones de veces la capacidad de cálculo del ordenador que llevó el Apolo 11 a la Luna.
El límite
La dependencia de los combustibles fósiles y el clima, y la capacidad limitada de un cerebro humano para aprovechar tanta información.
Cómo se ha calculado la energía
La energía de cada etapa se ha calculado en tres pasos. Primero se decide de qué fuentes sale la energía en esa etapa, es decir, su mix energético, y cuánto aporta cada una; la suma de todas es la energía total con la que cuenta la humanidad. Después se calcula en qué momento se llegaría a ese total, y eso marca dónde empieza y dónde termina cada etapa. Por último, en el apartado siguiente, se mira cada fuente por separado, para comparar cuánto puede dar cada una y cuánto duraría si fuera la única.
1. El mix energético de cada etapa
Ninguna etapa vive de una sola fuente. Hoy la humanidad usa unos 20 TW, y esa cifra es la suma de muchas cosas: el petróleo de los coches, los barcos y los aviones; el gas y el carbón de las centrales eléctricas y las fábricas; la leña con la que todavía cocinan cientos de millones de personas; las presas, los paneles solares, los aerogeneradores y las centrales nucleares. En cada etapa cambia qué fuente pesa más, pero las anteriores no desaparecen de golpe: van perdiendo peso a medida que la nueva crece.
En las cuatro etapas del pasado, el mix sale de los datos históricos. En las del futuro es una hipótesis razonada, construida con una regla sencilla: cada fuente nueva crece hasta donde se lo permiten sus límites físicos y, cuando llega a ese techo, el crecimiento pasa a la siguiente. La solar y la eólica en la Tierra pueden dar cientos de teravatios, pero no mucho más sin cubrir el planeta de paneles. La fusión y la fisión en la Tierra chocan con el calor que desprenden, porque toda la energía que se usa acaba convertida en calor y el planeta solo puede disipar una cantidad limitada sin que cambie su clima. Por eso, a partir de la etapa 6, casi toda la energía nueva tiene que venir del espacio.
La lista siguiente muestra, para cada etapa, la energía total al final de la etapa y cómo se reparte entre las fuentes. La barra representa el reparto en porcentaje, no la cantidad. La cantidad total está escrita a la derecha, porque entre la primera etapa y la novena la energía se multiplica por un número de 37 ceros y ninguna barra podría mostrarlo.
Músculo y leñaCarbón, petróleo y gasFisión nuclearRenovables en la TierraFusión nuclearSol captado en el espacio (fusión del Sol)Luz de otras estrellasAgujeros negros
1Cazadores-recolectores≈ 1 GW
Todo sale del músculo y de la leña: unos 100 W por persona de la comida y el resto del fuego.
2Revolución agrícola≈ 0,5 TW
Músculo y leña, 97 %: comida, forraje de los animales de tiro y madera. Molinos de agua y de viento, 2 %. Algo de carbón, 1 %.
3Revolución industrial≈ 3,5 TW
Carbón, petróleo y gas, 65 %. Músculo y leña, todavía un 32 %. Presas hidroeléctricas, 3 %.
4Era digital (hoy)≈ 20 TW
Carbón, petróleo y gas, 78 %. Renovables (hidráulica, solar y eólica), 10 %. Leña y músculo, 8 %. Fisión, 4 %.
5La gran transición≈ 200 TW
Renovables en la Tierra, 60 %. Fisión, 15 %. Primeras centrales de fusión, 15 %. Luz solar captada en órbita, 8 %. Fósiles, leña y músculo, 2 %.
6Civilización planetaria≈ 10¹⁷ W
Luz solar captada en el espacio, 97 %. Fusión, sobre todo fuera de la Tierra, 2,5 %. Renovables y fisión en la superficie, menos del 1 %: el planeta no puede disipar más calor.
7Civilización del sistema solar≈ 4×10²⁶ W
Luz del Sol captada por el enjambre, más del 99,99 %. Fusión y demás fuentes, menos del 0,01 %.
8Expansión galáctica≈ 10³⁷ W
Luz de otras estrellas, 99 %. Agujeros negros de la galaxia, 1 %. El Sol ya es una parte ínfima del total.
9Máximo alcance≈ 10⁴⁶ W
Luz de las estrellas de todas las galaxias alcanzables, 95 %. Materia que cae en los agujeros negros del centro de las galaxias, 5 %.
10La era oscuraReserva de hasta 10⁶⁷ J
Casi todo sale de los agujeros negros: la materia que se les arroja, la energía de su giro y, al final, su lenta evaporación.
11El final, o no≈ 0
No queda ninguna fuente aprovechable que conozcamos.
Mix energético al final de cada etapa. La barra muestra el reparto en porcentaje; la energía total está a la derecha. Las fuentes que aportan menos del 1 % no se ven en la barra, pero sí en el texto.
Leída de arriba abajo, la lista cuenta la historia de la energía como una carrera de relevos. El músculo y la leña dominan durante casi toda la historia humana. Los combustibles fósiles los sustituyen en solo dos siglos. Las renovables y la energía nuclear tienen que sustituir a los fósiles en este siglo y el próximo. Y después, cada vez que una escala se queda pequeña, hay que saltar a la siguiente: del planeta al Sol, del Sol a las demás estrellas y de las estrellas a los agujeros negros. En la etapa 10 cambia además la forma de contar: ya no se habla de cuánta energía llega cada segundo, sino de cuánta queda en total, porque ya no llega ninguna nueva.
2. Cuándo empieza y termina cada etapa
Para las etapas del pasado, las fechas son históricas. Para las del futuro hay que suponer a qué ritmo crecerá el consumo. Durante los dos últimos siglos ha crecido de media alrededor de un 2 % al año. Parece poco, pero es un crecimiento compuesto, como el de los intereses de un depósito bancario: cada año se suma un 2 % sobre lo que ya había, no sobre la cantidad del principio. A ese ritmo, el consumo se duplica cada 35 años y se multiplica por 10 cada 116 años.
≈ 20 TWConsumo actual de la humanidad
≈ 2 % anualCrecimiento histórico del consumo
35 añosTiempo para duplicar al 2 %
116 añosTiempo para multiplicar por 10 al 2 %
Con esa regla se calcula cuándo termina cada una de las primeras etapas del futuro: basta contar cuántas veces hay que multiplicar por 10 el consumo actual para llegar al total de la etapa. Para pasar de 20 a 200 TW, el total de la etapa 5, hay que multiplicar una vez por 10, y eso lleva unos 116 años. Para llegar a los 10¹⁷ W de la etapa 6 hay que multiplicar casi cuatro veces, unos 457 años. Y para llegar a toda la luz del Sol, la etapa 7, unas trece veces, unos 1.544 años. Si la inteligencia artificial acelerara el crecimiento hasta el 10 % anual, todo esto ocurriría unas cinco veces más deprisa: la etapa 5 terminaría en unos 25 años y la 7, en unos 320.
A partir de la etapa 8 esa regla deja de servir. Al 2 % anual, la humanidad necesitaría la energía de toda la galaxia en unos 2.800 años, pero ninguna nave puede recorrer la galaxia en ese tiempo: incluso a la velocidad de la luz se tardarían 100.000 años, y con sondas que viajen al 10 % o como mucho al 50 % de esa velocidad, entre un millón y 200.000 años. Por eso, desde la etapa 8, lo que decide cuándo termina cada etapa no es el ritmo de crecimiento, sino lo que tardan las sondas en llegar a las estrellas. La etapa 8 empieza en cuanto se aprovecha todo el Sol, hacia los 1.544 años, y la energía disponible va creciendo a medida que avanza la frontera de colonias, mucho más despacio que antes.
En las dos últimas etapas no decide nada de lo que hagamos: las fechas las pone el propio universo. Las estrellas dejarán de formarse dentro de unos 10¹⁴ años, un 1 seguido de 14 ceros, y ese es el final de la etapa 9. Los agujeros negros más grandes tardarán unos 10¹⁰⁰ años en evaporarse, y ese es el final de la etapa 10. Lo único que la humanidad, o lo que venga después, podría decidir es cómo repartir la energía que le queda a lo largo de ese tiempo.
La línea del tiempo muestra dónde empieza y dónde termina cada etapa. Está dividida en tres tramos porque las cifras son demasiado distintas para una sola regla: el primero cubre el pasado; el segundo, los próximos diez millones de años, y el tercero, todo lo demás, hasta más allá de 10¹⁰⁰ años. Los tres usan escala logarítmica, en la que cada marca multiplica el tiempo en lugar de sumarle, para que puedan verse a la vez los siglos y los eones.
El pasado: de hace 300.000 años a hoy
El futuro cercano: de hoy a diez millones de años (10⁷)
El futuro lejano: de un millón a más de 10¹⁰⁰ años
Años desde hoy en escala logarítmica: en los dos primeros tramos cada marca multiplica el tiempo por 10; en el tercero, por 10²⁰. El color de cada barra es el de la fuente de energía que más pesa en esa etapa. En la etapa 8, la parte clara indica que el final depende de la velocidad de las sondas: 200.000 años si van al 50 % de la velocidad de la luz y un millón si van al 10 %. Las fechas del futuro suponen un crecimiento del 2 % anual; al 10 %, las etapas 5 a 7 llegarían unas cinco veces antes.
3. Prueba otros ritmos de crecimiento
La calculadora permite cambiar el ritmo de crecimiento y ver cómo se mueven las fechas. La primera tabla dice en cuántos años se alcanzaría el total de cada etapa. La segunda dice cuánto duraría cada fuente si tuviera que cubrir ella sola todo el consumo mientras este sigue creciendo, y, en letra pequeña, cuánto duraría si el consumo se quedara en los 20 TW actuales.
Calculadora
Cuándo se alcanza cada escala
Cuánto duraría cada fuente si fuera la única, creciendo al ritmo elegido
Cálculo de órdenes de magnitud a partir de unos 20 TW actuales. Muestra dos cosas: con crecimiento exponencial hasta la fuente más enorme se agota en pocos siglos o milenios, mientras que sin crecer casi todas durarían muchísimo; y cuanto más rápido se crece, antes se choca con la velocidad de la luz. La etapa 10 no aparece porque ya no se trata de alcanzar una potencia, sino de estirar una reserva.
Las fuentes de energía
Este apartado mira las fuentes de energía una por una: cuánto puede dar cada una, cuánto duraría si fuera la única y cuánta energía contiene cada kilo de combustible. Es la base del mix de cada etapa del apartado anterior.
Cuánto puede dar cada fuente por separado
El mix de cada etapa se entiende mejor si antes se mira cada fuente por su cuenta. Para compararlas hay que distinguir dos tipos de fuentes, porque funcionan de manera muy distinta.
Unas son caudales: dan una cantidad de energía cada segundo mientras existan, como un río que no deja de correr. La luz del Sol, el viento, el calor del interior de la Tierra o la leña que vuelve a crecer cada año son caudales. No se agotan por usarlos, pero tienen un techo: no pueden dar más energía por segundo de la que les llega. Ese techo se mide en vatios, que es energía por segundo.
Otras son depósitos: contienen una cantidad fija de energía y, cuanto más deprisa se gastan, antes se acaban, como el agua de un embalse al que no llega ningún río. El carbón, el petróleo, el uranio o el deuterio de los océanos son depósitos. Se miden en julios, que es la energía total que contienen. Las dos unidades están relacionadas de forma sencilla: un vatio es un julio cada segundo, así que un depósito de un millón de julios puede dar un vatio durante un millón de segundos, o un millón de vatios durante un segundo.
El primer gráfico compara los caudales: cuánta potencia puede dar como máximo cada uno. La línea discontinua marca lo que consume hoy la humanidad, unos 20 TW. Las fuentes que quedan a su izquierda no podrían sostener por sí solas la civilización actual; las que quedan a su derecha, sí.
Potencia máxima de cada caudal, en vatios y en escala logarítmica: cada marca multiplica por 10.000 millones (10¹⁰). Son techos físicos o, en el caso de la solar en la superficie, un techo razonable.
El gráfico muestra por qué la historia de la energía es una sucesión de saltos. El músculo, los ríos, el viento y el calor de la Tierra se quedan cerca o por debajo del consumo actual. La leña podría dar unos 130 TW, pero solo si se quemara todo lo que crece en el planeta cada año, bosques, cultivos y plancton incluidos, lo que acabaría con la vida que lo produce. La luz solar que llega a la Tierra es enorme, unas 8.500 veces el consumo actual, pero aprovecharla toda obligaría a tapar el planeta entero; con paneles en un 5 % de la tierra firme se obtienen unos 300 TW, suficientes para la etapa 5 pero no para la 6. El verdadero salto está fuera: el Sol entero emite unos 20 billones de veces el consumo actual, la Vía Láctea unas 25.000 millones de veces más que el Sol, y el conjunto de galaxias alcanzables, unos mil millones de veces más que la Vía Láctea.
El segundo gráfico compara los depósitos: cuánta energía total contiene cada uno. Aquí la línea discontinua marca lo que gasta hoy la humanidad en un año entero, unos 6×10²⁰ J. Para saber cuánto duraría un depósito basta dividir su energía entre lo que se gasta cada año.
Energía total de cada depósito, en julios y en escala logarítmica: cada marca multiplica por 10.000 millones (10¹⁰). El Sol es un caudal, pero se incluye para comparar cuánta energía dará en lo que le queda de vida.
La tabla hace esa división de dos maneras. La primera columna dice cuánto duraría cada depósito si la humanidad siguiera consumiendo lo mismo que hoy, sin crecer. La segunda, cuánto duraría si tuviera que cubrir él solo todo el consumo de la etapa en la que se usa, que es mucho mayor.
Depósito
A 20 TW, el consumo actual
Cubriendo solo su etapa
Carbón, petróleo y gas
≈ 63 años
≈ 63 años (etapa 4, que es hoy)
Fisión: uranio del mar
≈ 570.000 años
≈ 57.000 años (etapa 5, 200 TW)
Fusión: deuterio de los océanos
≈ 25.000 millones de años
≈ 3 millones de años (etapa 6, 1,7×10¹⁷ W)
Fusión: deuterio de Júpiter y Saturno
≈ 5×10¹⁶ años
≈ 2.600 años (etapa 7, toda la potencia del Sol)
El Sol
≈ 5.000 millones de años
≈ 5.000 millones de años: se apaga igual, se use o no
Agujeros negros
≈ 10⁴⁶ años
≈ 30 billones de años (al ritmo de la etapa 9, 10⁴⁶ W)
La tabla explica el mix de cada etapa mejor que cualquier resumen. Los combustibles fósiles solo dan para unas pocas décadas, y por eso la etapa 5 tiene que sustituirlos. La fisión y la fusión parecen inagotables al ritmo actual, pero dejan de serlo cuando el consumo se multiplica: todo el deuterio de los océanos cubriría la etapa 6 durante unos 3 millones de años, y todo el de Júpiter y Saturno solo aguantaría unos 2.600 años al ritmo de la etapa 7. La razón es que el Sol produce en unas doce horas tanta energía como todo el deuterio de los océanos. Por eso, en cuanto se puede captar la luz de una estrella, esa luz domina el mix, y por eso, cuando las estrellas se apagan, lo único que queda son los agujeros negros.
Energía por kilo de combustible
Otra forma de comparar las fuentes es por la energía que contiene cada kilo de combustible. Cada gran salto de la humanidad ha llegado con una fuente nueva, no con un uso mayor de la anterior: el paso de la química a la física nuclear multiplica la energía de cada kilo por millones, y el paso de la física nuclear a la conversión directa de masa en energía, por cientos más.
Energía por kilo de combustible comparada con el petróleo. La barra usa escala logarítmica: cada tramo es multiplicar por 10.
Músculo, fuego y biomasa
Etapas 1 a 4
Energía química de los alimentos y la madera, unos 16 MJ por kilo. Se renueva, pero solo hasta lo que crece cada año en un territorio.
Carbón, petróleo y gas
Etapas 3 y 4
Luz solar almacenada durante millones de años por plantas y organismos antiguos, hasta 44 MJ por kilo. Las reservas probadas darían para unas seis décadas si cubrieran todo el consumo actual, y su CO₂ calienta el clima.
Solar, eólica y geotermia en la Tierra
Etapas 4 a 6
Son flujos, no depósitos: no se agotan, pero tienen techo. La luz solar que llega al planeta equivale a unas 8.500 veces el consumo actual; el viento aprovechable, a decenas de teravatios; y todo el calor que sale del interior de la Tierra, apenas al doble de lo que usamos hoy.
Fisión nuclear
Etapas 4 y 5
Unos 2 millones de veces más energía por kilo que el petróleo. Con reactores reproductores y el uranio disuelto en el mar, cubriría el consumo actual durante cientos de miles de años.
Fusión nuclear
Etapas 5 y 6
La energía de las estrellas, unos 8 millones de veces el petróleo, con combustible sacado del agua del mar. El deuterio de los océanos duraría decenas de miles de millones de años al consumo actual. El reto es dominarla técnicamente; y en la Tierra, el calor que libera.
Enjambres solares
Etapas 6 a 9
En lugar de construir reactores de fusión, se deja que el Sol haga la fusión y se captura toda su luz con millones de colectores en órbita: unos 20 billones de veces el consumo actual. En la etapa galáctica, repetido con miles de millones de estrellas. Cómo serían esos colectores, y por qué la Tierra no se quedaría a oscuras, se explica más abajo.
Antimateria
Cualquier etapa avanzada
Al encontrarse con materia, toda la masa se convierte en energía: unas 2.000 millones de veces el petróleo. Pero no es una fuente, sino una batería: fabricarla cuesta al menos la misma energía que libera. Sería el combustible ideal para naves interestelares.
Agujeros negros
Etapas 9 y 10
La materia que cae en un agujero negro en rotación puede liberar hasta un 40 % de su masa como energía, más de cien veces más que la fusión. También se puede extraer la energía de su giro y, al final, la de su lenta evaporación. Son la última gran fuente cuando las estrellas se apagan.
Física desconocida
Etapa 11
Energía del vacío, otros universos, leyes que aún no conocemos. Hoy son hipótesis sin base experimental, pero cada etapa anterior también descubrió fuentes que la anterior no podía imaginar.
Cómo serían los colectores solares en el espacio
Los colectores serían muy distintos según la etapa. En la etapa 5 y al principio de la 6 serían centrales solares en órbita alrededor de la Tierra: satélites con paneles de kilómetros de lado. En el espacio no hay noches, nubes ni atmósfera, y por eso cada metro cuadrado recibe a lo largo del año entre cinco y diez veces más energía que en el suelo. La energía se enviaría a la Tierra con un haz de microondas, que una gran antena receptora volvería a convertir en electricidad. La idea ya se ha probado a pequeña escala: en 2023, un satélite de prueba del Instituto Tecnológico de California (Caltech) transmitió energía de forma inalámbrica en el espacio y llegó a enviar una pequeña señal a la Tierra.
Al final de la etapa 6 hacen falta unos 1,7×10¹⁷ W. Con paneles que conviertan en electricidad un 30 % de la luz, eso exige unos 420 millones de kilómetros cuadrados de colectores, más de cuatro quintas partes de la superficie de la Tierra. Parece imposible, pero en el espacio los colectores no tienen que ser estructuras pesadas: no hay viento, ni lluvia, ni peso que soportar, y pueden ser láminas finísimas, de pocos gramos por metro cuadrado. Con 10 gramos por metro cuadrado, todo el material cabría en un asteroide de uno o dos kilómetros. Estos colectores no estarían alrededor de la Tierra, sino repartidos a lo largo de su órbita alrededor del Sol, por delante y por detrás del planeta.
En la etapa 7, para captar toda la luz del Sol, no se construiría una esfera sólida que lo envolviera: una estructura así sería inestable y ningún material conocido la resistiría. Se construiría un enjambre: miles de millones de colectores independientes, cada uno en su propia órbita, sin tocarse entre sí, como una nube de satélites alrededor del Sol. Lo más probable es que estuviera cerca de la órbita de Mercurio, donde la luz es casi siete veces más intensa que junto a la Tierra y hace falta mucha menos superficie. El material saldría del propio Mercurio: según el grosor de las láminas, bastaría con desmontar entre una milésima y una octava parte del planeta.
Construir algo así a mano sería imposible, pero no haría falta. Se usarían fábricas robóticas capaces de copiarse a sí mismas: una fábrica en Mercurio construye colectores, esos colectores dan energía para construir más fábricas, y así el ritmo de construcción se duplica una y otra vez. Con ese crecimiento, el enjambre podría completarse en siglos, o incluso en décadas. La mayor parte de la energía se usaría allí mismo, en industria y cálculo en el espacio, y la que hiciera falta en otros lugares viajaría en haces de microondas o de láser.
Visto desde lejos, el Sol se apagaría en luz visible y brillaría en infrarrojo, porque todos los colectores acaban soltando al espacio el calor que les sobra. Freeman Dyson, que propuso la idea en 1960, sugirió buscar civilizaciones extraterrestres precisamente así: estrellas que brillan demasiado en infrarrojo para la luz que emiten. En las etapas 8 y 9 se repetiría lo mismo en cada estrella colonizada: al llegar, una sonda empezaría a construir su propio enjambre con el material de ese sistema.
¿Y la Tierra no se quedaría a oscuras?
Es la primera duda que surge: si se capta la luz del Sol, ¿no dejaría de llegar a la Tierra, que se enfriaría hasta volverse inhabitable? Ocurriría si los colectores se pusieran en medio, porque la Tierra es muy sensible a la luz que recibe. Los estudios sobre parasoles espaciales contra el cambio climático calculan que bloquear en torno a un 2 % de la luz solar bastaría para enfriar el planeta tanto como lo calentaría duplicar el CO₂ de la atmósfera, unos tres grados. Si el enjambre tapara el Sol, la Tierra se helaría.
Pero no hace falta ponerse en medio. Vista desde el Sol, la Tierra es un blanco diminuto: ocupa tan poco cielo que solo recibe una parte de cada 2.200 millones de toda la luz que emite el Sol. El enjambre puede captar todo lo demás y dejar libre el estrecho cono de luz que va hacia la Tierra, como un hueco en la nube de colectores que acompaña al planeta a lo largo de su órbita. Por la misma razón, los colectores de la etapa 6 no estarían entre el Sol y la Tierra, sino por delante y por detrás del planeta en su órbita, donde no le hacen sombra.
El enjambre capta toda la luz del Sol salvo el estrecho cono que va hacia la Tierra. La Tierra solo recibe una parte de cada 2.200 millones de la luz que emite el Sol, así que dejarle paso casi no resta nada.
Ese hueco sería una regla de diseño que no se podría romper, igual que no se construye una presa sin dejar pasar el caudal que necesitan los pueblos de río abajo. Y el mismo control tiene un lado útil: unos pocos espejos bien colocados podrían ajustar la luz que recibe la Tierra, por ejemplo para contrarrestar un calentamiento. El calor que sueltan los colectores tampoco llega a la Tierra: se va hacia el espacio profundo en forma de radiación infrarroja.
Por qué la fusión aparece tan poco en el mix
La fusión nuclear es casi inagotable, pero solo comparada con lo que consumimos hoy. Todo el deuterio de los océanos, que es el combustible que sabemos fusionar, daría para unos 25.000 millones de años al consumo actual. Pero en la etapa 6, que consume unas 8.500 veces más, duraría unos 3 millones de años, y al ritmo de la etapa 7 se acabaría en unas doce horas. Aunque se trajera el deuterio de Júpiter y Saturno, a ese ritmo solo daría para unos 2.600 años. La razón es que nosotros solo sabemos fusionar deuterio, que es escaso: aproximadamente uno de cada 6.400 átomos de hidrógeno. Las estrellas fusionan el hidrógeno normal, que es casi toda su masa, algo que solo consiguen gracias a su enorme gravedad.
Además, un porcentaje pequeño de un total enorme sigue siendo muchísimo. El 2,5 % de fusión de la etapa 6 equivale a unos 4.000 TW, más de 200 veces todo lo que consume hoy la humanidad.
Y, sobre todo, la luz del Sol también es energía de fusión. El Sol es un reactor de fusión gigantesco que ya funciona, que no hay que construir y que no gasta nuestro combustible. Captar su luz es aprovechar su fusión. En ese sentido, desde la etapa 6 casi toda la energía de la humanidad seguiría viniendo de la fusión: la del Sol, en lugar de la de reactores propios.
El reparto de la etapa 6 es, de todas formas, una apuesta. En esa etapa el deuterio de los océanos todavía daría para millones de años, y los reactores instalados en órbita no calentarían la Tierra, así que nada físico impide que la fusión aporte un 30 % o un 50 % de la energía. Aquí se ha supuesto que domina la luz solar porque fabricar láminas colectoras parece más sencillo que construir y mantener miles de reactores, pero es una suposición tecnológica, no un límite de la física. En la etapa 7, en cambio, no hay elección: a esa escala no existe deuterio suficiente, y la luz del Sol domina sí o sí.
Lo que podría venir
Siete etapas posibles si la inteligencia artificial y la robótica cierran el ciclo de diseñar, fabricar y probar sin intervención humana, y si la transición sale bien.
Es especulación, pero especulación con números: cada etapa se apoya en los órdenes de magnitud de la calculadora y en los límites que impone la física.
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La gran transición
De hoy a dentro de unos 116 años si el consumo sigue creciendo al 2 % anual, o solo unos 25 si la IA lo acelera al 10 %. Energía al final de la etapa: unos 200 TW, diez veces la actual. El mix supuesto es un 60 % de solar, eólica e hidráulica en la Tierra; un 15 % de fisión; un 15 % de las primeras centrales de fusión; un 8 % de luz solar captada en órbita, y apenas un 2 % de fósiles, leña y músculo.
Cómo viviríamos
La IA y los robots asumen la mayor parte del trabajo físico e intelectual. Laboratorios automáticos funcionan día y noche y aceleran la medicina, los materiales y la energía. Trabajar empieza a ser una elección y no una necesidad.
La gran pregunta deja de ser técnica y pasa a ser social: cómo repartir una riqueza que ya no sale del trabajo humano. Rentas básicas, dividendos de la automatización o servicios públicos universales son algunas de las respuestas en discusión. La energía crece con la solar, la eólica, el almacenamiento y nuevas centrales nucleares, y los centros de datos se convierten en uno de los grandes consumidores.
El humano de esta etapa. Todavía plenamente biológico, pero con la memoria, la atención y el aprendizaje ampliados por un asistente que le acompaña siempre.
Qué seríamos
Humanos biológicos acompañados en todo momento por inteligencias que asisten, enseñan y cuidan. Las interfaces cerebro-máquina empiezan como tratamiento médico y se vuelven comunes. Exoesqueletos y primeras terapias regenerativas devuelven movilidad a quien la había perdido.
Cómo interactuamos
Hablando y con gestos. La IA entiende lo que decimos y superpone información al mundo real a través del visor.
Dato clave
Un laboratorio robótico puede probar miles de hipótesis en paralelo, sin descanso, y compartir cada resultado al instante con todos los demás.
El freno
Mantener el control: que sistemas cada vez más capaces sigan persiguiendo lo que queremos y que sus beneficios se repartan.
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Civilización planetaria
De dentro de unos 116 años a unos 457 (de 25 a 95 si el crecimiento es del 10 %). Energía al final de la etapa: unos 10¹⁷ W, tanta como toda la luz solar que llega a la Tierra y unas 8.500 veces el consumo actual. Hacia los 233 años se alcanza el límite de calor del planeta y, a partir de ahí, casi todo el crecimiento tiene que ocurrir fuera. El mix es un 97 % de luz solar captada en el espacio, un 2,5 % de fusión, sobre todo fuera de la Tierra, y menos de un 1 % de renovables y fisión en la superficie.
Cómo viviríamos
Colectores solares en órbita, centrales de fusión y fabricación átomo a átomo. Lo material deja de ser escaso: casi cualquier objeto, alimento o medicamento se produce bajo demanda y sin desperdicio. Un anillo orbital conecta la superficie con el espacio, y la industria pesada y buena parte del consumo de energía se trasladan a la órbita, porque la Tierra no podría disipar tanto calor. En la superficie, la naturaleza se recupera.
Si fabricar casi cualquier cosa cuesta solo su energía y su materia prima, y ambas abundan, la economía gira en torno a lo que sigue siendo escaso: el espacio, el tiempo, la atención y lo hecho por otras personas. Buena parte de la humanidad dedica sus días a aprender, crear, cuidar y explorar.
El humano de esta etapa. Sigue siendo biológico, pero su cuerpo se repara solo y su mente puede conectarse a la red. El envejecimiento deja de ser un destino.
Qué seríamos
Humanos mejorados que viven siglos con buena salud, con el envejecimiento tratado como un problema técnico resuelto. Empiezan a convivir formas muy distintas de ser humano. La medicina regenerativa rehace huesos, músculos y nervios a cualquier edad, y la mayoría de las limitaciones físicas y sensoriales pueden repararse si la persona lo desea.
Con vidas de siglos cambian la familia, el oficio y la idea misma de jubilación: una persona podría vivir varias vidas completas, una detrás de otra.
Cómo interactuamos
Con el pensamiento. A través de la interfaz neuronal, las luces, las máquinas y las casas responden a la intención.
Dato clave
El deuterio de los océanos bastaría para el consumo actual durante decenas de miles de millones de años. Pero creciendo un 2 % anual se agotaría en unos 1.000 años: así de rápido devora recursos el crecimiento exponencial.
El freno
El calor: toda la energía usada acaba como calor, y un planeta solo puede disipar una cantidad limitada sin cambiar su clima.
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Civilización del sistema solar
De dentro de unos 457 años a unos 1.544 (de 95 a 320 al 10 %). Energía al final de la etapa: unos 4×10²⁶ W, toda la producción del Sol, unos 20 billones de veces el consumo actual. Prácticamente todo el mix es luz solar captada por el enjambre; la fusión y las demás fuentes quedan por debajo del 0,01 %, porque el Sol produce en unas doce horas tanta energía como todo el deuterio de los océanos.
Cómo viviríamos
Enjambres de colectores rodean el Sol y capturan su energía (cómo serían, y por qué la Tierra no se quedaría a oscuras). Miles de millones de personas viven en hábitats espaciales gigantes con gravedad artificial, en Marte y en los asteroides. La Tierra podría quedar como reserva natural y lugar de origen.
La materia prima sale de los asteroides y de los planetas pequeños; incluso Mercurio podría desmontarse poco a poco para construir colectores. Con retrasos de minutos u horas entre mundos, cada asentamiento tiene que gobernarse por su cuenta, y la política se parece más a una federación de ciudades que a un gobierno único.
El humano de esta etapa. Ya no hay uno solo. Conviven quienes eligen seguir siendo biológicos, quienes combinan cuerpo y máquina, y mentes que existen solo como información y piensan miles de veces más rápido.
Qué seríamos
La humanidad se ramifica. Con copias de seguridad de la mente, morir deja de ser inevitable. Y la biomecánica deja de compensar para potenciar: más fuerza, más resistencia y sentidos que ningún humano ha tenido.
Surgen preguntas que hoy parecen de ciencia ficción: si la copia de una mente es la misma persona, qué derechos tiene una mente digital y quién decide cuántas copias puede hacer alguien de sí mismo.
Cómo interactuamos
Con materia programable. Enjambres de microrrobots se ensamblan en el objeto, la herramienta o el puente que imaginamos.
Dato clave
El Sol emite unos 20 billones de veces la energía que consume hoy la humanidad.
El freno
Las distancias: una conversación entre la Tierra y los confines del sistema solar ya tiene horas de retraso.
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Expansión galáctica
Empieza hacia los 1.544 años, en cuanto se aprovecha todo el Sol, y termina cuando la galaxia queda llena: a los 200.000 años si las sondas viajan al 50 % de la velocidad de la luz, o al millón de años si viajan al 10 %. Energía al final de la etapa: unos 10³⁷ W, la luz de toda la Vía Láctea. El mix pasa a ser un 99 % de luz de otras estrellas, captada con enjambres como el del Sol, y un 1 % de los agujeros negros de la galaxia; el Sol queda como una parte minúscula del total.
Cómo viviríamos
Sondas que viajan a una fracción de la velocidad de la luz llevan mentes, planos y fábricas. Al llegar a una estrella construyen una colonia, que a su vez lanza nuevas sondas. Un mensaje de un extremo a otro de la galaxia tarda unos 100.000 años.
Nadie puede gobernar una civilización así: una orden enviada desde el origen tardaría decenas de miles de años en llegar. Cada colonia hereda valores, leyes y conocimiento en el momento de su fundación y después evoluciona sola. Entre estrellas no viajan órdenes, sino herencias.
Años desde hoy
Hasta dónde llegamos
Energía
1.500
El Sol, del todo aprovechado
4×10²⁶ W
1.550
Alfa Centauri, a 4,2 años luz
≈ 10²⁷ W
2.500
100 años luz: unas 15.000 estrellas
≈ 10³⁰ W
11.500
1.000 años luz: unos 10 millones
≈ 10³³ W
100.000
10.000 años luz: unos 1.000 millones
≈ 10³⁵ W
1 millón
Toda la galaxia: unos 200.000 millones
≈ 10³⁷ W
Cómo se llena la galaxia con sondas al 10 % de la velocidad de la luz; al 50 %, cada tramo dura cinco veces menos. Entre los 2.500 y los 11.500 años la energía se multiplica por 1.000 en 9.000 años: equivale a crecer menos de un 0,1 % anual, unas 25 veces más despacio que el 2 % histórico, y cada vez más despacio.
El humano de esta etapa. Viaja como información dentro de una sonda y recibe al llegar un cuerpo adaptado a su nuevo mundo, sea biológico o artificial.
Qué seríamos
El aislamiento hace que cada rama evolucione por su cuenta. Ya no habría una sola humanidad, sino una familia de civilizaciones descendientes, probablemente casi todas digitales, con culturas y cuerpos irreconocibles entre sí.
Si alguna vez encontráramos otra inteligencia, sería en esta etapa. El silencio que observamos hoy, la llamada paradoja de Fermi, hace pensar que quizá nadie haya llegado aquí antes que nosotros.
Cómo interactuamos
Intercambiando información directamente entre mentes, sin cuerpos ni palabras de por medio.
Dato clave
Al 2 % anual se alcanzaría esta energía en unos 2.800 años, pero cruzar la galaxia exige al menos 100.000. Aquí termina el crecimiento exponencial.
El freno
La velocidad de la luz. A partir de aquí el crecimiento es, como mucho, el de una esfera que se expande.
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Máximo alcance
De un millón de años a unos 10¹⁴ años. Primero hay que llegar a las demás galaxias alcanzables, lo que lleva de millones a decenas de miles de millones de años; después, se vive de su luz mientras sigan brillando estrellas. Energía: del orden de 10⁴⁶ W. El mix es un 95 % de luz de estrellas y un 5 % de la materia que cae en los agujeros negros del centro de las galaxias.
Cómo viviríamos
La expansión llega a los pocos miles de millones de galaxias que aún se pueden alcanzar. Después, la expansión acelerada del universo separa los cúmulos de galaxias, y cada uno queda como una isla aislada para siempre.
La estrategia cambia: ya no se trata de crecer, sino de ahorrar. Se reúnen materia y energía donde son más útiles, e incluso se extrae gas de las estrellas para que ardan más despacio y duren más. El combustible se guarda para un futuro mucho más largo que todo el pasado.
El humano de esta etapa. Una mente repartida entre millones de estrellas. Su "cuerpo" es una red de sistemas estelares, y cada idea tarda milenios en recorrerla.
Qué seríamos
La idea de individuo y la de especie probablemente dejan de tener el sentido que les damos hoy.
Una mente repartida entre estrellas no puede pensar deprisa: lo que para ella es una conversación, para nosotros sería una era geológica. Quizá convivan mentes enormes y lentas con otras pequeñas y rápidas, como hoy conviven un bosque y los insectos que lo habitan.
Cómo interactuamos
Cada idea viaja como un pulso de luz entre estrellas; una conversación dura milenios.
Dato clave
Las galaxias más allá de unos 16.000 millones de años luz se alejan más rápido de lo que nada podría alcanzarlas.
El freno
La expansión acelerada del universo, que fija una frontera definitiva.
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La era oscura
De 10¹⁴ a 10¹⁰⁰ años. Energía: ya no llega un caudal constante, sino que hay una reserva que se va gastando: hasta unos 10⁶⁷ J si la masa de las estrellas alcanzables acaba convertida en energía a través de agujeros negros. El mix es casi entero agujeros negros: la materia que se les arroja, la energía de su giro y, al final, su lenta evaporación.
Cómo viviríamos
Las estrellas se apagan una a una. La energía se obtiene de agujeros negros, de los restos estelares y de la última materia disponible. Todo gira en torno a la eficiencia: en un universo más frío, cada julio permite pensar más.
El frío se convierte en un recurso. Cuanto más baja es la temperatura, menos energía cuesta cada operación de cálculo, así que esperar tiene sentido: hibernar durante eras y despertar cuando el universo esté más frío para gastar menos en cada pensamiento.
Las cuentas explican por qué. Gastada al ritmo de la etapa anterior, esa reserva duraría unos 30 billones de años; al ritmo de la humanidad actual, unos 10⁴⁶ años. Para llegar a 10¹⁰⁰ años no basta con ahorrar: hay que gastar cada vez menos, para siempre.
El humano de esta etapa. Información organizada en estructuras muy frías, que piensa despacísimo para gastar lo mínimo y pasa largas eras en hibernación.
Qué seríamos
El tiempo que vivirían esas mentes sería muy distinto del reloj cósmico: un pensamiento podría durar lo que hoy dura la vida de una estrella. Sería una existencia paciente, casi vegetal: poca actividad, una memoria larguísima y una enorme capacidad de esperar.
Cómo interactuamos
Con un gasto mínimo: cada acción se planifica con enorme antelación para no desperdiciar energía.
Dato clave
Las estrellas dejarán de formarse en unos 10¹⁴ años; los agujeros negros más grandes tardan unos 10¹⁰⁰ años en evaporarse.
El freno
La entropía: la energía no desaparece, pero cada vez es menos aprovechable.
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El final, o no
Más allá de 10¹⁰⁰ años. Energía aprovechable: prácticamente ninguna. Solo una física que hoy no conocemos podría cambiarlo.
Cómo viviríamos
Cuando no quede energía aprovechable, cualquier forma de vida o de pensamiento se detiene. Es la muerte térmica del universo, el límite último que conocemos.
Pero la física de hoy no es la última palabra. Hay hipótesis sobre fluctuaciones del vacío, universos que nacen de otros o ciclos cósmicos que empiezan de nuevo, como la cosmología cíclica de Roger Penrose. Ninguna tiene aún base experimental, pero todas recuerdan que este es el final según lo que sabemos hoy.
El humano de esta etapa. Quizá solo una última chispa. O quizá, si existe física que hoy desconocemos, el comienzo de otra historia.
Qué seríamos
La pregunta queda abierta. Si existen otros universos, nuevas formas de energía o un modo de reiniciar el ciclo, la historia podría continuar. Si no, esto es el final.
Cómo interactuamos
Quizá con nada. O quizá con un universo nuevo, si existe física que aún no conocemos.
Dato clave
Freeman Dyson propuso que una mente podría pensar indefinidamente con energía finita si se ralentiza a medida que el universo se enfría. Con la expansión acelerada, muchos físicos creen que no es posible.
El freno
Las leyes de la termodinámica, las más sólidas que conocemos.
Cómo interactuamos con el entorno
A lo largo de las etapas cambia algo más que la energía: la distancia entre lo que queremos hacer y lo que ocurre. Al principio hay que hacerlo todo con el cuerpo; después, con herramientas y máquinas; hoy basta con tocar un cristal. En las etapas siguientes bastaría con hablar, luego con pensar, y al final la frontera entre la mente y el mundo casi desaparece.
Distancia entre la intención y el efecto en cada forma de interactuar con el entorno. Es una representación cualitativa, no una medida.
Esa tendencia tiene una consecuencia importante: cuanto más directa es la interacción, menos depende de las capacidades del cuerpo. Una persona que no puede usar las manos ya interactúa hoy con la voz; en las etapas del pensamiento y la materia programable, el cuerpo deja de ser una condición para actuar sobre el mundo.
De asistir a reparar, y de reparar a potenciar
Durante toda la historia, la tecnología ha servido para compensar lo que el cuerpo no podía hacer. Lo que cambia en las próximas etapas es el sentido de esa ayuda: primero repara el cuerpo y después lo supera.
Asistir
Etapas 1 a 4
Bastones, prótesis de madera, sillas de ruedas, gafas, audífonos y lectores de pantalla. La tecnología rodea el cuerpo para compensar lo que falta, pero no lo cambia. Y desde la prehistoria, el cuidado de los demás: hay restos de personas que sobrevivieron años con lesiones graves gracias a su grupo.
Reparar
Etapas 5 y 6
Los primeros pasos ya se han dado. En 2017 se aprobó en Estados Unidos una terapia génica que devuelve parte de la visión en una forma hereditaria de ceguera, y en 2023 un hombre con parálisis volvió a caminar, con ayuda de un andador, gracias a una interfaz entre su cerebro y su médula espinal. Con células madre, edición genética, órganos impresos y nanomedicina, la medicina podría regenerar huesos, músculos, nervios y ojos, también en la vejez. La mayoría de las limitaciones físicas y sensoriales podrían repararse, si la persona lo desea, y envejecer dejaría de significar perder fuerza.
Potenciar
Etapa 7 en adelante
Cuando reparar el cuerpo sea rutina, la biomecánica dejará de compensar para ir más allá: músculos artificiales más fuertes que los naturales, huesos reforzados, sentidos nuevos como ver en infrarrojo, y cuerpos resistentes a la radiación y a la baja gravedad para vivir en el espacio. El germen ya existe: exoesqueletos que reducen el esfuerzo en fábricas y almacenes, y prótesis que devuelven parte del tacto.
Dos matices
No todas las personas querrán cambiar: parte de la comunidad sorda, por ejemplo, vive la sordera como identidad y cultura, no como algo que curar, así que la clave será que sea una elección. Y el riesgo contrario también es real: si la potenciación solo está al alcance de algunos, podría abrir una desigualdad física entre humanos que nunca ha existido.
El hilo que une las etapas
Cada salto del pasado multiplicó la energía disponible y la capacidad de sobrevivir y de vivir mejor, y los del futuro lo harían de nuevo. Cada uno fue, o sería, inimaginable para quienes vivían en la etapa anterior.
Pero los saltos futuros también nos alejan de lo que hoy llamamos humano. Desde la etapa 7, la cuestión deja de ser si sobreviviremos y pasa a ser qué parte de nosotros queremos que sobreviva.
El techo de la capacidad lo pone la física, y está muy lejos. El techo real dependerá de si sabemos mantener el rumbo.
Fuentes y lecturas
Las cifras de este ensayo son órdenes de magnitud. Estas son las fuentes de las que salen y algunas lecturas para ir más allá.
Historia, energía y población
Vaclav Smil. Energy and Civilization: A History. MIT Press, 2017. La historia de la humanidad contada a través de la energía; base de las etapas 1 a 4.
Energy Institute. Statistical Review of World Energy 2026. energyinst.orgConsumo mundial de energía primaria: algo más de 600 EJ en 2025, unos 19 TW.
Michael Gurven e Hillard Kaplan. «Longevity among hunter-gatherers: a cross-cultural examination». Population and Development Review 33 (2), 2007. Vida media y longevidad de los cazadores-recolectores.
Richard Wrangham. Catching Fire: How Cooking Made Us Human. Basic Books, 2009. La hipótesis de la cocina y el cerebro.
Clark Spencer Larsen. «Biological changes in human populations with agriculture». Annual Review of Anthropology 24, 1995. Estatura y salud de los primeros agricultores.
James C. Riley. «Estimates of regional and global life expectancy, 1800–2001». Population and Development Review 31 (3), 2005; y Our World in Data. Esperanza de vida en 1800 y hoy.
Fuentes de energía y límites del crecimiento
David J. C. MacKay. Sustainable Energy – Without the Hot Air. UIT Cambridge, 2008. withouthotair.comFisión con reactores reproductores, uranio del mar y deuterio de los océanos.
J. H. Davies y D. R. Davies. «Earth’s surface heat flux». Solid Earth 1, 2010. doiUnos 47 TW de calor interno.
L. M. Miller y otros. «Estimating maximum global land surface wind power extractability and associated climatic consequences». Earth System Dynamics 2, 2011. doiTecho físico de la eólica terrestre.
Eric J. Chaisson. «Long-term global heating from energy usage». Eos 89 (28), 2008. doiEl calor residual como freno a la etapa planetaria.
Caltech Space Solar Power Project. «In a first, Caltech’s Space Solar Power Demonstrator wirelessly transmits power in space», 2023. caltech.eduLa primera prueba de transmisión de energía solar desde el espacio.
Roger Angel. «Feasibility of cooling the Earth with a cloud of small spacecraft near the inner Lagrange point (L1)». PNAS 103 (46), 2006. doiCuánta luz habría que bloquear para enfriar la Tierra.
Tom Murphy. «Galactic-Scale Energy». Do the Math, 2011. dothemath.ucsd.eduEl mismo cálculo de la calculadora: cuánto dura el crecimiento exponencial.
Nikolái Kardashov. «Transmission of information by extraterrestrial civilizations». Soviet Astronomy 8, 1964. La escala de civilizaciones planetaria, estelar y galáctica.
Freeman J. Dyson. «Search for artificial stellar sources of infrared radiation». Science 131, 1960. doiEl origen de la idea de capturar toda la luz de una estrella.
El futuro lejano del universo
Stuart Armstrong y Anders Sandberg. «Eternity in six hours: intergalactic spreading of intelligent life and sharpening the Fermi paradox». Acta Astronautica 89, 2013. doiSondas autorreplicantes y galaxias alcanzables.
Tamara M. Davis y Charles H. Lineweaver. «Expanding confusion: common misconceptions of cosmological horizons and the superluminal expansion of the universe». Publications of the Astronomical Society of Australia 21, 2004. doiEl horizonte de sucesos cosmológico, a unos 16.000 millones de años luz.
Fred C. Adams y Gregory Laughlin. «A dying universe: the long-term fate and evolution of astrophysical objects». Reviews of Modern Physics 69, 1997. doiEl fin de la formación de estrellas y la evaporación de los agujeros negros.
Stephen W. Hawking. «Black hole explosions?». Nature 248, 1974. doiLos agujeros negros también se evaporan.
Rolf Landauer. «Irreversibility and heat generation in the computing process». IBM Journal of Research and Development 5, 1961. doiPor qué calcular cuesta menos cuanto más frío hace.
Anders Sandberg, Stuart Armstrong y Milan M. Ćirković. «That is not dead which can eternal lie: the aestivation hypothesis for resolving Fermi’s paradox». 2017. arXivHibernar hasta que el universo se enfríe.
Freeman J. Dyson. «Time without end: physics and biology in an open universe». Reviews of Modern Physics 51, 1979. doiPensar para siempre con energía finita.
Lawrence M. Krauss y Glenn D. Starkman. «Life, the universe, and nothing: life and death in an ever-expanding universe». The Astrophysical Journal 531, 2000. doiLa respuesta a Dyson con la expansión acelerada.
Roger Penrose. Cycles of Time. Bodley Head, 2010. La cosmología cíclica conforme.
Robin Hanson. The Age of Em. Oxford University Press, 2016. Cómo podría ser una sociedad de mentes digitales.
Asistir, reparar y potenciar
Lorna Tilley. Theory and Practice in the Bioarchaeology of Care. Springer, 2015. Restos prehistóricos de personas que sobrevivieron gracias al cuidado de su grupo.
Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Aprobación de Luxturna (voretigén neparvovec), 19 de diciembre de 2017. La primera terapia génica aprobada allí para una enfermedad hereditaria de la retina.
Henri Lorach y otros. «Walking naturally after spinal cord injury using a brain–spine interface». Nature 618, 2023. doiEl paciente que volvió a caminar con una interfaz entre cerebro y médula.